La importancia de la estimulación precoz en niños con dificultades del neurodesarrollo

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¿Por qué es importante la estimulación precoz en un niño con dificultades en el neurodesarrollo?

La importancia de la estimulación precoz

Cuando hablamos de la estimulación precoz o atención temprana, nos referimos a todas aquellas técnicas que proporcionan al bebé y al niño oportunidades para desarrollarse física, intelectual y socialmente. Esto mejora sus capacidades y habilidades en un entorno rico en estímulos intelectuales y físicos.

La estimulación temprana se puede llevar a cabo desde el nacimiento del bebé hasta los 6-7 años. Franja de edad con mayor plasticidad neuronal.

Se realiza tanto en niños con problemas en el neurodesarrollo, como en niños sin ninguna dificultad. El objetivo es optimizar sus capacidades.

No sobreestimular

La estimulación temprana debe ser un momento de juego, divertido, donde se disfruta del tiempo con el niño. No se trata de sobreestimular al niño, sino de proporcionarle experiencias enriquecedoras que favorezcan su desarrollo, sin forzarle para hacer los ejercicios.

Estos ejercicios ayudan a mejorar y potenciar los aprendizajes futuros. Es primordial que el niño adquiera esos aprendizajes para fomentar su autonomía e independencia desde pequeños.

Asimismo, es relevante dejarle explorar y que actúe según sus necesidades, sin dirigir constantemente sus acciones. El tiempo que dediquemos a la estimulación debe estar entre 20 y 30 minutos diarios.

Aunque dependerá de la edad y características del niño, puesto que no todos los niños tienen el mismo ritmo de desarrollo. Es muy importante reforzarle en todos los aprendizajes, a través del cariño y no con la obligación.

La estimulación temprana se considera muy importante para el óptimo desarrollo del cerebro de un niño, ya que potencia funciones cerebrales como la cognición, el lenguaje, la motricidad o las habilidades sociales.

Es importante destacar que la estimulación debe ser diaria, desde el momento del nacimiento.

Si el bebé recibe estímulos pobres, insuficientes y de forma irregular, el cerebro no desarrolla sus capacidades de manera adecuada, al ritmo que le corresponde y con la calidad esperada.

Sin embargo, si el bebé recibe estimulación temprana de buena calidad, periódica y abundante, nos garantiza un ritmo adecuado en el proceso de adquisición de distintas funciones cerebrales.

Los primeros años

Se debe aprovechar la etapa de los 0 a los 6 años porque es el momento evolutivo en que el cerebro tiene más plasticidad. Haciendo que se establezcan conexiones entre las neuronas con más facilidad, rapidez y eficacia.

La falta de estimulación durante el primer año de vida del bebé puede tener consecuencias en el desarrollo de las habilidades motoras, cognitivas, lingüísticas y sociales.

La principal técnica utilizada en la estimulación temprana es la repetición sistemática. Consiste en procesar y adquirir una serie de conocimientos mediante la repetición de estímulos o ejercicios simples. Estos son llamados unidades de información o bits.

De esta manera, se refuerzan las distintas áreas neuronales que están relacionadas con el lenguaje, la motricidad, la cognición, etc.

En conclusión, la estimulación precoz es muy importante para los niños con problemas en el neurodesarrollo, ya que aprovecha la plasticidad del cerebro para ayudarle a desarrollar al máximo sus capacidades.

Para lograrlo, es necesario utilizar diferentes técnicas, que principalmente, utilizan la repetición de estímulos mediante actividades lúdicas. De esta manera se potencian las funciones cerebrales dañadas y se mantienen las preservadas.

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